7 décimas de segundos puede ser una eternidad


Nota: la siguiente información gráfica, pero muy verdadera. Por favor léala y reflexione con determinamiento. Es especialmente importante para aquellos que piensan que no necesitan llevar un cinturón de seguridad debido a que nunca han estado implicados en un accidente de trafico.

Mire a su reloj y vea la duración de un segundo. Y si tiene un cronometro, apriete el botón y trate de pararlo tras las siete décimas del primer segundo.

Ahora que usted sabe la duración real de siete décimas de segundo, considere lo que ocurre en ese breve espacio de tiempo cuando un automóvil que viaja a mas de 88 Km/h, choca contra un objeto solido y el conductor no lleva su cinturón de seguridad y su correa para el hombro.

En la primera décima de segundo, el parachoques frontal y la reja se desploman.

En las segunda décima, es capo se aplasta, se levanta y golpea el parabrisas, mientras que las ruedas delanteras se levantan del piso, todavía girando a mas de 88 Km/h. Simultáneamente, los parachoques comienzan a arroparse alrededor del objeto contra el que choco. La carcasa del vehículo ha dejado de moverse, pero el resto del mismo todavía viaja a mas de 88 Km/h. El conductor instintivamente endurece sus piernas, pero inútilmente, pues se res quebrajan en las articulaciones de la rodilla.

Durante la tercera décima, el timón (o volante) empieza a desintegrarse en las manos del conductor y la columna de dirección se dirige hacia su pecho.

La cuarta décima encuentra los primeros 60 cm. de la parte frontal del vehículo destrocados, la parte trasera moviéndose a unos 56Km/h, pero el cuerpo del conductor todavía va viajando a sus mas de 88 Km/h.

En la quinta décima, el conductor es atravesado por la columna de dirección y sus pulmones empiezan a llenarse con sangre.

En la sexta décima, los zapatos del conductor salen desgarrados de sus pies, el pedal del freno se rompe y la carcasa del vehículo se contrae a la mitas. La cabeza del conductor golpea y sale a través del parabrisas, al tiempo que las ruedas traseras vuelven a la tierra.

Y en la séptima décima del segundo, las puertas se abren de repente, las bisagras se desgarran y los asientos salen dependido, golpeando al conductor por detrás… El conductor, no obstante, no siente el golpe tremendo del asiento, porque ya esta muerto.

Como ha pedido ver, siete décimas de segundo es un espacio de medio tiempo muy breve, pero muchas cosas ocurren en el mismo .

La próxima vez que le entre la tentación de no ponerse el cinturón de seguridad, piense en lo que que le pudiera ocurrir en ese segundo si tuviera un accidente.

Autor: Don Bradway
Articulo: Construction Newslestter.

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